Durante décadas, muchos inversores han considerado el oro como una inversión excéntrica, algo que se compra si se teme la inflación, una crisis financiera o el fin del mundo. Sin embargo, la evidencia apunta cada vez más a una conclusión mucho más sencilla: el oro debería ser una parte permanente de una cartera de inversión diversificada.

El oro ya ha desempeñado este papel antes. Desde que el dólar estadounidense rompió su vínculo con el oro en 1971, el metal ha experimentado tres grandes mercados alcistas: 1971–80, 1999–2011 y el avance actual, que comenzó en 2018. Distintos eventos impulsaron cada ciclo, pero los ingredientes comunes son conocidos: política monetaria laxa, tasas de interés reales a la baja, tensión fiscal y pérdida de confianza en las monedas de papel.

Este último punto es relevante hoy en día.

Las monedas modernas son monedas fiduciarias. A diferencia del antiguo patrón oro, los dólares, las libras y los euros no están respaldados por una cantidad fija de oro. Los gobiernos y los bancos centrales tienen, por lo tanto, una enorme flexibilidad para crear dinero y acumular déficits. Esa flexibilidad puede ser útil en tiempos de crisis, pero a largo plazo también genera un riesgo evidente: el poder adquisitivo del dinero puede erosionarse de manera sostenida.

El oro es fundamentalmente diferente. No puede imprimirse y, a diferencia de un bono o un depósito bancario, no constituye el pasivo de ninguna otra parte.

Curiosamente, los propios bancos centrales actúan cada vez más siguiendo esta lógica. Las compras de oro por parte de los bancos centrales se han disparado en los últimos años. Un catalizador importante fue la congelación de las reservas de divisas de Rusia en 2022, que demostró que incluso los bonos soberanos considerados seguros pueden volverse inaccesibles. El oro custodiado localmente no conlleva un riesgo de contraparte equivalente.

La demanda de los bancos centrales, las preocupaciones sobre la deuda pública y la búsqueda de activos ajenos al sistema financiero tradicional basado en el dólar se están convirtiendo en impulsores cada vez más importantes de la demanda de oro y de la tendencia a largo plazo del precio del metal.

El oro también resuelve un problema de cartera para los inversores. La cartera diversificada clásica combina renta variable con bonos, ya que se espera que estos últimos rindan bien cuando la renta variable atraviesa dificultades. Sin embargo, durante los shocks inflacionarios de los últimos años, las acciones y los bonos han caído repetidamente al mismo tiempo (2022 fue el último ejemplo de ello). El oro ha ofrecido con frecuencia una mejor diversificación, precisamente porque sus factores determinantes son distintos.

A pesar de esto, los inversores a nivel global aún destinan solo una pequeña proporción de sus activos financieros al oro. Las asignaciones de entre el 5% y el 10% se consideran inusualmente agresivas. Sin embargo, la tendencia actual y la evidencia histórica sugieren que dicha asignación es, en realidad, una muy buena idea para los inversores.

El oro no genera ganancias como una empresa ni paga intereses como un bono. Tampoco debería esperarse que supere a la renta variable de forma indefinida. Pensar así es perder de vista el propósito de tenerlo en cartera.

La renta variable ofrece crecimiento compuesto a largo plazo. Los bonos proporcionan ingresos. El efectivo aporta liquidez. El oro ofrece algo distinto: protección frente a la inflación, la depreciación de las monedas, la tensión fiscal y los fallos en la diversificación tradicional.

Los inversores aseguran sus viviendas sin esperar que se incendien. Una asignación estratégica al oro funciona bajo un principio similar.

Una asignación permanente de entre el 5% y el 10% al oro ya no debería parecer radical para los inversores; debería considerarse una base fundamental sobre la cual se construye el resto de su cartera.  

Disclaimer: The views expressed in this article are those of the author at the date of publication and not necessarily those of Dominion Capital Strategies Limited or its related companies. The content of this article is not intended as investment advice and will not be updated after publication. Images, video, quotations from literature and any such material which may be subject to copyright is reproduced in whole or in part in this article on the basis of Fair use as applied to news reporting and journalistic comment on events.

0 Shares:
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar